Historia y evolución del Centro

 

En 1952, el Consejo de Administración de Caja-GRANADA aprobó el proyecto presentado por el Doctor José Sequera Martínez, de construir un centro para sordos en Granada.

En 1954, una vez que las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada aceptaron hacerse cargo de la dirección y la gestión del Colegio, empieza a funcionar el mismo. Dicha Congregación, ya tenía un colegio para sordos en la ciudad de Málaga y desde sus orígenes, se ha dedicado a la educación del deficiente auditivo.

El Colegio se inauguró el 24 de junio de 1954.

El aumento de alumnos crea la necesidad de dar respuesta a los mayores de 14 años y así en 1977 empieza a funcionar el Colegio Menor de Sordos.

En 1986, se autoriza la Formación Profesional Adaptada dando salida laboral en cuatro especialidades muy demandadas: Corte y Confección, Madera, Fontanería y Cerámica.

El colegio, pionero en la “educación del sordo”, fue abriendo sus puertas a alumnos con dificultades de aprendizaje en la formación profesional adaptada,
PGS, PCPI y FPB.

Al finalizar el curso 2012-2013, finalizó la dirección pedagógica de las hermanas franciscanas que durante todos estos años han sido un ejemplo de servicio, dejando huella en toda la Comunidad Educativa.

El Centro ha evolucionado desde su creación acorde con los profundos cambios, tanto conceptuales como legislativos, que se han producido en la atención
educativa. En este sentido, la aplicación de los principios de Integración y Normalización modifica paulatinamente las características del alumnado del Centro, atendiendo a alumnos/as que por sus necesidades educativas especiales no pueden ser escolarizados, en el marco de las medidas de atención a la diversidad, en los centros ordinarios.